lunes, 29 de octubre de 2007
Comunidad
No hay ciudad, ni pueblo, ni aldea lo suficientemente afortunada para que no necesite de los servicios de sus pobladores y ¿en que forma puede uno servir más naturalmente, con mejor disposición que sirviendo a su propia colectividad local?. Para todos y cada uno, es objeto de orgullo el propio terruño. El que ayuda a construir con interés de su propia comunidad, disfruta de la satisfacción de ver los resultados de su esfuerzo: siempre están ante sus ojos. El que no responde al llamado de los de su propio pueblo o de su propia ciudad cuando lo invitan a hacerla más grande y mejor, carece del espíritu que ha hecho grande a su patria.
Paul P. Harris
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario